sábado, julio 18

En tu recuerdo

Tan natural, tan viva y real, pero aunque ya tengas experiencias previas de sus efectos, eso no te hace mas entero ni mas fuerte, por que, sí, tu muerte, tienes el poder de desarmar, de romper el alma y fracturar el corazón cada vez que te apareces.

Pero no es tu presencia, no es tu cercanía ni tu trabajo lo que desarma, es que cuando tu secuestras y te llevas a quien se ama, queda un espacio vacío, que genera dolor, dolor de ausencia, que solo el tiempo disminuye.

Aún así, nada es mas grande que la esperanza y la certeza en fe, que un día ya no existiras y no tendrás la tarea de separar a las personas, ya el cuerpo no será finito, ya no tendrá sentido tu existir.

Ay muerte! un día tu morirás y nadie sentirá dolor por tu ausencia, un día tu morirás, ese día, cuando todos los que han sido llevados por ti resucitarán para vivir en un cuerpo eterno.

Por ahora sigue cumpliendo tu trabajo, que por gracia, el Espiritu Santo cumple perfectamente su objetivo en quienes creemos y dependemos de su compañia. Consuelo al alma y esperanza, son el resultado de tus efectos, y tu trabajo es llevarnos al gran final que esperamos con anhelo los que creemos con fervor, que detrás de tu obra Cristo nos espera con los brazos extendidos para abrazarnos eternamente.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y mientras llega ese bendito dia en que nunca mas nos hara sufrir separacion ni ausencia, tenemos que llorar y recordar y extranar a quienes tanto amamos y tanto nos amaron. Vivir estos procesos nos hacen aferrarnos mas a la maravillosa esperanza de que la partida de mi amada hna. Emilia es una separacion momentanea, y en cuanto tiempo mas, 10 o 5????? o meses o dias, tendremos la inmensa alegria de abrazarnos de nuevo, y no solo a ella, mi hna. Yolanda, Juanita, mi madre, la Sarita, huyyyy que fiesta sera esa. Gracias Senor por darnos la seguridad absoluta que este dolor pasara y sera reemplazado por vida y dicha eterna. Mientras eso suceda, y como el consuelo de Dios es verdadero y eficaz, seguimos adelante, siguiendo los pasos de quien ya obtuvo el triunfo final.